Estoy en la más completa soledad, se acaban de apagar las luces y, se supone, hay que dormirse, pero no puedo, un montón de recuerdos me vienen a la mente.
Las paredes de esta habitación del módulo tres, la tres trece, tiene guasa el nombre, me parecen cada vez mas oblicuas, aunque vistas desde el camastro, le dan una profundidad que en los casi doce meses que llevo aquí, nunca había percibido.
Me viene a la mente ahora, vaya usted a saber porqué,
mi primera vez.
Hace ya..¿Serán veinte años?
Recuerdo que me puse una sudadera a la última, con la lengua de los Rollings impresa en relieve, estaba impecable y la había “cogido” en Galerías, ahora El Corte Inglés, y era de lo más molona. Los pantalones pitillo y unas zapatillas New Balance, negras, de baloncesto, como las de la NBA, recién llegadas de Nueva York….vamos que iba hecho un pincel, que diría un castizo de los de Carabanchel, allí los módulos están ya cerrados, era un establecimiento que imprimía carácter, aquí hay algunos que presumen de varios años allí, era una escuela de todo.
Iba yo por la calle mirando los escaparates, los coches, los autobuses y hasta me fijaba en la gente con la que me cruzaba, aunque procuraba ocultar mi rostro, como en las pelis de espías, como si la cosa no fuese conmigo.
Recuerdo hasta que iba canturreando una de los Chichos, cómo molaban éstos.
Por fin llegué a la sucursal, había varios esperando en una fila para hacer sus ingresos, las ventas del día anterior, suponía.
Una señora me toca de pronto en el hombro y me pregunta que si aquello era “la cola”, ¡no te fastidia!, le dije señora, que eso es el hombro, la cola está más abajo y por el otro lado…vamos, con los nervios que tenía, lo primero que se me ocurrió, ya sé que no es original, pero es lo primero que se me vino a la boca.
En estas ocasiones, ahora ya lo he aprendido, con los años todo se aprende, que no hay que llamar la atención, como nos decían en la mili.
Ya estaba en la raya donde dice, aunque casi estaba ya borrado,
” espere aquí su turno”, y allí esperando que contaran todos los billetes y monedas de las ventas del Supermercado de la esquina del día anterior. Mejor para mí, me decía para mis adentros, conté casi trescientas mil pesetas; venga ya, estoy que me salgo….¡me toca ya!....me acerco y le digo a la titi cajera :
¡ Dame to el dinero que tienes en el cajón, que esto es un atraco y puede correr mucha sangre!
Se lo dije con carácter, con firmeza, con la voz hueca, lo había ensayado una y mil veces en el espejo del baño.
La titi se puso descompuesta, le dio por a dar voces, la tía loca .....y yo, voy a sacar la pipa y me doy cuenta que no la llevo, me la había olvidado…… con los nervios de la primera vez, estaba cantado que algo fallaría.
Me dieron una manta de palos entre el interventor y el securata, que los moratones me duraron hasta el juicio.
La Jueza tuvo en cuenta los atenuantes de primerizo y otros que esgrimió mi defensor.
Me cayeron, tres años.
Mi primera vez
Soberbio relato escrito por Angel, donde narra en primera persona y de forma privilegiada las aventuras y desventuras de un mediocre atracador, todo ello aderezado con toques de ironía y humor. Resultado: la mezcla perfecta, un gran relato corto. Más relatos, poemas y reseñas en su selecto blog: http://angel-lectorimpertinente.blogspot.com/
